En la Casa Natal del Libertador

El 5 de julio de 1921, la Casa Natal del Libertador fue inaugurada en el marco de las conmemoraciones del centenario de la batalla de Carabobo. El propósito era que la casa se convirtiese en una galería que sirviera para preservar la memoria de Simón Bolívar. Con ese fin se dispuso que los documentos del Archivo del Libertador, entregados a la Academia en 1914, se trasladaran a este lugar y así se hizo.

Durante el gobierno de Eleazar López Contreras, la Sociedad Bolivariana de Venezuela pasó a ser formalmente una institución pública nacional por decreto de fecha 23 de marzo de 1938, convirtiéndose además en depositaria y guardiana de este archivo. Vale destacar que los documentos permanecieron en las instalaciones de la Casa Natal del Libertador, y Vicente Lecuna continuó siendo el encargado de su custodia y el responsable de divulgar su contenido. Durante este periodo, el archivo se incrementó con la incorporación de las secciones Archivos Nacionales y otras fuentes, Juan de Francisco Martín, Juan Bautista Pérez y Soto, Antonio José de Sucre y José Rafael Revenga.

En cuanto a la sección que dejó para sí Juan de Francisco Martín, esta pudo ser recuperada gracias a la intervención del embajador de Venezuela en París, Simón Barceló, ciudad donde se encontraban los documentos, pues allí residió por muchos años Martín quien se desempeñó como embajador o ministro de la República de la Nueva Granada. Los documentos los tuvo por varios años el nieto de Martín llamado José María Quiñones de León, diplomático español en París, quien los entregó a Barceló en carácter de donación para el Estado venezolano, con lo cual quedaron nuevamente reunidos los documentos contenidos en los diez baúles que se hallaban en Jamaica en 1831.

La adquisición y posterior incorporación de la sección Juan Bautista Pérez y Soto, fue producto de la compra que el Estado venezolano le hizo a principios del siglo XX a la viuda e hijos del panameño Juan Bautista Pérez y Soto, coleccionista de documentos y reliquias históricas. Este lote de manuscritos se halla constituido por una colección que había sido compilada por Arístides Rojas y que contenía documentos de la familia Bolívar, así como cartas autógrafas del propio Libertador, los cuales fueron comprados por Pérez y Soto luego de la muerte de Rojas en 1894. Pérez y Soto también adquirió para su colección los originales del archivo de Francisco de Paula Santander, documentos que se hallaban en Colombia; sin embargo, debido a la polémica que se generó por parte de familiares de Santander y de personajes ligados a la política colombiana, Pérez y Soto devolvió este archivo, dejando para sí, sólo las cartas remitidas por Bolívar y Sucre a Santander.

En cuanto a la sección Archivos Nacionales y otras fuentes, la misma fue formada a partir de documentos obtenidos por Vicente Lecuna en el Archivo General de la Nación, así como por manuscritos adquiridos por el gobierno y otros donados por particulares. Esta labor de compilación la llevó a cabo Lecuna con la autorización del gobierno nacional.

Finalmente, la Sociedad Bolivariana recibió los archivos de Antonio José de Sucre y de José Rafael Revenga, el primero obtenido por el gobierno de manos del senador estadounidense Hiram Bingham, quien había comprado los documentos en Quito. A su vez, el Estado compró en Ecuador, varias cartas del Libertador dirigidas al general Juan José Flores, las cuales fueron vendidas por las nietas del general. Entre tanto, el archivo correspondiente a José Rafael Revenga, fue obtenido gracias al obsequio que hizo la familia Revenga al Estado venezolano y cuyos documentos fueron organizados en 1954 por el doctor Pedro Grases.


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